Imagen ilustrativa sobre Autoestima

Autoestima

Sentir que nunca eres suficiente o que tu valor depende de lo que logras o de complacer a los demás es una carga demasiado pesada.

La autoestima no trata simplemente de "quererse a uno mismo" todos los días frente al espejo, sino de sentir que tenemos valor por el simple hecho de ser quienes somos. Empieza a ser un problema cuando esa valoración depende exclusivamente de cosas externas: el éxito laboral, el aspecto físico o la aprobación de los demás.

Nuestra autoestima no viene de fábrica; la construimos a través de nuestras historias, nuestras relaciones y el entorno en el que crecemos. Cuando esa base está dañada, dejamos de confiar en nuestras capacidades y empezamos a mirarnos a través de unas gafas muy críticas, lo que puede llenarnos de inseguridad y paralizarnos en nuestro día a día.

A nivel social, todos recibimos mandatos que nos dañan, aunque de forma distinta. A las mujeres se les suele exigir cumplir con estándares inalcanzables de belleza, cuidado hacia los demás y complacencia, lo que a menudo genera un profundo sentimiento de ser "impostoras". A los hombres, por su parte, se les suele presionar para que sean siempre fuertes, exitosos, proveedores y que no muestren vulnerabilidad. Al final, ambos caminos llevan al mismo punto: la sensación agotadora de no estar nunca a la altura.

Mente

  • Diálogo interno muy duro y autocrítico.
  • Darle mil vueltas a los errores del pasado.
  • Miedo constante al rechazo o a la desaprobación.

Cuerpo

  • Tensión muscular crónica en el cuello y la mandíbula.
  • Fatiga profunda por tener que aparentar que todo va bien.

Conducta

  • Dificultad para decir "no" o poner límites.
  • Pedir perdón por cosas que no son tu culpa.
  • Evitar retos por miedo al fracaso.
  • Intentar complacer siempre a los demás.

¿Cómo se manifiesta?

La falta de autoestima no siempre se ve desde fuera. A veces, las personas con una autoestima más dañada son las que más éxito parecen tener, porque han aprendido a tapar sus inseguridades con un perfeccionismo extremo y una autoexigencia feroz. Otras veces, se manifiesta como una voz constante que te boicotea antes siquiera de intentarlo, convenciéndote de que vas a fallar.

Algo que suele ocurrir es que, cuanto más intentamos encajar en lo que creemos que los demás esperan de nosotros, más nos desconectamos de quiénes somos realmente. Esa desconexión acaba pasando factura a todos los niveles, porque vivir intentando demostrar tu valor constantemente o esconder tus supuestos defectos desgasta muchísimo. Así es como suele expresarse:

Sesión de terapia: toma de notas durante el acompañamiento

¿Cómo trabajamos
esto juntas?

Un proceso pensado para ti: primero te escucho, después construimos herramientas prácticas y avanzamos juntas, a tu ritmo.

Primero, te entiendo a ti

Antes de proponer nada, necesito conocer tu historia. Exploraremos de dónde vienen esas exigencias, qué presiones sociales o familiares estás cargando y cómo has intentado gestionar esa voz crítica hasta ahora.

Trabajamos de forma práctica

Mi forma de trabajar parte de un enfoque integrador, con una sólida base en la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC). Desde aquí, utilizaremos herramientas prácticas para identificar y flexibilizar esos pensamientos trampa que te boicotean. Además, integraremos estrategias de la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) y la autocompasión para que aprendas a tratarte con el mismo respeto y paciencia con los que tratarías a un buen amigo.

El objetivo real

El objetivo no es que te sientas una persona perfecta ni que elimines todas tus inseguridades de golpe. Se trata de cambiar cómo te relacionas con esa voz crítica, construir una imagen de ti más realista y amable, y lograr que tu valor deje de depender de los aplausos de los demás.

Mensaje de apoyo sobre la ansiedad

¿Te identificas con algo
de lo que has leído?

Dar el primer paso a veces da un poco de vértigo, pero no tienes que hacerlo sola. Escríbeme y charlamos sobre tu situación sin ningún compromiso.

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